{"id":271,"date":"2011-07-27T18:50:00","date_gmt":"2011-07-27T18:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/2011\/07\/27\/el-otro-chejov\/"},"modified":"2011-07-27T18:50:00","modified_gmt":"2011-07-27T18:50:00","slug":"el-otro-chejov","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/2011\/07\/27\/el-otro-chejov\/","title":{"rendered":"EL OTRO CH\u00c9JOV"},"content":{"rendered":"<p>En junio de 1914, con ocasi\u00f3n del d\u00e9cimo aniversario de la muerte de Ant\u00f3n Ch\u00e9jov, la revista <em>N\u00f2vaia Jizn\u2019<\/em> publicaba un texto destacable firmado por un poeta de veinti\u00fan a\u00f1os. En \u00e9l, su autor reivindicaba apasionadamente la figura del Ch\u00e9jov creador y el car\u00e1cter innovador de su obra, y bregaba por dinamitar una lectura estil\u00edstica e ideol\u00f3gica plagada de t\u00f3picos que de ambos se hac\u00eda y que se hab\u00eda oficializado durante aquellos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2039\u2039\u00a1Escuchad! \u00a1Vosotros no conoc\u00e9is a Ch\u00e9jov! Los signos de vuestra estima, vuestros ep\u00edtetos lisonjeros son dignos de un dirigente cualquiera, de cualquier partidario de la salud p\u00fablica o, si quer\u00e9is, de un diputado de la Duma, pero yo hablo de otro Ch\u00e9jov. <br \/>\n\u203a\u203aEl Ant\u00f3n Pavl\u00f3vich Ch\u00e9jov de quien hablo es un escritor.<br \/>\n\u203a\u203a\u2212\u00a1Mira qu\u00e9 novedad! \u2013exclamar\u00e9is parti\u00e9ndoos de risa-. \u00a1Si hasta los ni\u00f1os lo saben!<br \/>\n\u203a\u203a[\u2026] Vosotros conoc\u00e9is su gran coraz\u00f3n, la ternura y todo lo dem\u00e1s\u2026 y le hab\u00e9is puesto una cofia, lo hab\u00e9is transformado en una nodriza [\u2026]. Yo, en cambio, quiero saludarlo dignamente como un miembro de la dinast\u00eda de los \u201creyes de la palabra\u201d.<br \/>\n\u203a\u203aTodos los escritores han sido transformados en pregoneros de verdades, en carteles de justicia y de virtud. [\u2026] De los escritores se aprovechan los tutores de la moral. [\u2026] Se les detalla en antolog\u00edas y diccionarios etimol\u00f3gicos y se los adorna con laureles, no como a hombres vivos y vitales, sino como a seres inventados, sin carne ni huesos. [\u2026] Pues bien, contra esta oficialidad, contra esta canonizaci\u00f3n de los artistas civilizadores que con el bronce pesado de los monumentos le hace un nudo en la garganta al nuevo y emancipador arte de la palabra, los j\u00f3venes se rebelan. <br \/>\n\u203a\u203a[\u2026] El escritor debe encontrar la expresi\u00f3n verbal m\u00e1s n\u00edtida, [\u2026] debe decir una palabra nueva. Ch\u00e9jov ha sido el primero en entender que el escritor se limita a plasmar con maestr\u00eda un jarr\u00f3n, pero que le interesa bien poco si en \u00e9l se sirven vino o meados. Todas las obras de Ch\u00e9jov son una soluci\u00f3n de problemas concernientes a la palabra. [\u2026] Sus afirmaciones no son verdades desvinculadas de la vida sino conclusiones impuestas por la l\u00f3gica de la palabra. [\u2026] Es algo extra\u00f1o, pero el escritor aparentemente m\u00e1s ligado a la vida ha sido, de hecho, uno de los que m\u00e1s ha contribuido a emancipar la palabra.<br \/>\n\u203a\u203aDesde detr\u00e1s del Ch\u00e9jov \u201ccantor del crep\u00fasculo\u201d, se perfilan ya los rasgos de otro Ch\u00e9jov, los del vigoroso y alegre artista de la palabra.\u203a\u203a <\/p>\n<p>Quien con tal vehemencia trataba de arrancar de las garras de la solemnidad y de los altares de la santificaci\u00f3n literaria la poderosa obra de Ant\u00f3n Ch\u00e9jov no era sino Vladimir Maiakovski\u00ef, fundador del futurismo en Rusia y creador multidisciplinar entregado al af\u00e1n de elaborar nuevos lenguajes expresivos. En efecto, por m\u00e1s que Ch\u00e9jov cargue con el sambenito de autor de las postrimer\u00edas del XIX, los cambios culturales que eclosionar\u00e1n con el nuevo siglo se anticipan y gestan en su obra: la empuja el mismo esp\u00edritu de transformaci\u00f3n que animar\u00e1 los inminentes movimientos vanguardistas.<\/p>\n<p>\nEn enero de 2010 se han cumplido 150 a\u00f1os del nacimiento del narrador y dramaturgo ruso. Su aportaci\u00f3n en el terreno del cuento ha sido ampliamente reconocida, y hasta el mism\u00edsimo Harold Bloom se digna a equiparar sus m\u00e9ritos literarios en el campo de la narraci\u00f3n breve a los de Shakespeare en el de la escritura para la escena. Es cierto que los cuentos de Ch\u00e9jov son magn\u00edficos, de una rara perfecci\u00f3n y una viva agudeza, y que son precursores de una tradici\u00f3n narrativa que contin\u00faa vigente, pero no por ello deber\u00edamos relegar su producci\u00f3n dram\u00e1tica a un segundo plano. Esa fascinaci\u00f3n y esa reverencia que embargan a los lectores de sus relatos, vienen suscit\u00e1ndolas en directores, actores y espectadores, desde hace m\u00e1s de un siglo, sus obras de teatro. Sirva como aval de su calidad literaria y dram\u00e1tica la an\u00e9cdota que sigue: \u2039\u2039En general, a Tolstoi siempre le hab\u00eda parecido detestable el teatro de Ch\u00e9jov, pero adoraba sus cuentos [\u2026]. En cierta ocasi\u00f3n le dijo: \u201cComo ya sabr\u00e1, detesto a Shakespeare, pero las comedias que usted escribe son todav\u00eda peores\u201d\u203a\u203a. <\/p>\n<p>\nAnt\u00f3n Pavl\u00f3vich Ch\u00e9jov (m\u00e9dico de formaci\u00f3n y profesi\u00f3n, y uno de los primeros escritores modernos rusos que no descend\u00eda de arist\u00f3cratas) se inici\u00f3 en la literatura enviando, bajo seud\u00f3nimo, cuentos a peri\u00f3dicos y revistas. Le pagaban tarde y mal, a veces con invitaciones para asistir al teatro. Ch\u00e9jov adoraba el teatro. <\/p>\n<p>Hacia 1880 acab\u00f3 la que se considera su primera pieza dram\u00e1tica, una comedia en cuatro actos. El Teatro Maly la rechaz\u00f3 y, seg\u00fan se cre\u00eda, Ch\u00e9jov la destruy\u00f3, alterado como estaba por esa decepci\u00f3n. Sin embargo, un ejemplar del extens\u00edsimo texto fue hallado en una caja fuerte de un banco moscovita en 1922; le faltaba la p\u00e1gina inicial y carec\u00eda, por tanto, de t\u00edtulo. Desde entonces, esta obra, que se ha dado en llamar <em>Pieza inacabada para un piano mec\u00e1nico<\/em>, fue objeto de sucesivas dramaturgias y puestas en escena, y se estren\u00f3 bajo nombres tan diversos como <em>Ese in\u00fatil de Platonov<\/em>, <em>Fuegos artificiales sobre el James<\/em>, <em>Ese loco de Platonov<\/em>, <em>Platonov<\/em> o <em>Don Juan (a la manera rusa)<\/em> en Alemania, Checoslovaquia, Italia, Estados Unidos, Francia, Rusia, Inglaterra&#8230; Un montaje del texto \u00edntegro durar\u00eda siete u ocho horas; ahora bien, en \u00e9l se adivinan muchas de las virtudes del Ch\u00e9jov maduro y muchos de los temas que desarrollar\u00eda en sus piezas dram\u00e1ticas posteriores. Por tanto, este material constituye un excelente punto de partida para un dramaturgo y as\u00ed lo prueban las m\u00faltiples adaptaciones que de \u00e9l se han hecho en distintos idiomas, pa\u00edses y d\u00e9cadas; aunque primerizo, este Ch\u00e9jov se presenta ya como un rompecabezas de gran complejidad ante todo escritor que quiera medir con \u00e9l sus fuerzas. El Centro Dram\u00e1tico Nacional estren\u00f3 <em>Platonov<\/em> en castellano en marzo de 2009; la puesta en escena se basaba en una acertad\u00edsima versi\u00f3n de Juan Mayorga.<\/p>\n<p>Entre 1886 y 1890 fue escribiendo diferentes obritas c\u00f3micas de un solo acto, como el mon\u00f3logo <em>Sobre el da\u00f1o que hace el tabaco<\/em> (pieza que revisar\u00eda en 1902) o el vodevil <em>El oso<\/em> (que en 1928, a modo de homenaje en el trig\u00e9simo aniversario del Teatro de Arte de Mosc\u00fa y bajo el t\u00edtulo de \u201cEl duelo\u201d, Cipriano Rivas Cherif estren\u00f3 en castellano). A lo largo de esa \u00e9poca compuso tambi\u00e9n <em>Ivanov<\/em> y <em>El esp\u00edritu de los bosques<\/em>; la primera se estren\u00f3 a poco de su escritura y se retom\u00f3, revisada, a\u00f1o y medio despu\u00e9s: \u2039\u2039<em>Ivanov<\/em> se represent\u00f3 en Mosc\u00fa, en el Teatro Korsh, en noviembre de 1887. En la cartelera figuraba el verdadero nombre de Ch\u00e9jov. Los actores eran malos int\u00e9rpretes, uno de ellos subi\u00f3 al escenario borracho. Ch\u00e9jov se dio cuenta entonces de lo dif\u00edcil que era el teatro, y debi\u00f3 de ser bastante penoso para \u00e9l comparar aquellas voces y aquellos cuerpos con las criaturas de su imaginaci\u00f3n. Al final hubo aplausos y silbidos, y un gran tumulto en la platea. Algunos de los espectadores se enzarzaron en una pelea. En los d\u00edas siguientes volvi\u00f3 a escribir sus cuentos con el seud\u00f3nimo de Chejonte. [\u2026] En enero de 1889, se hizo otra representaci\u00f3n de <em>Ivanov <\/em>en San Petersburgo, que en esta ocasi\u00f3n tuvo un gran \u00e9xito\u203a\u203a. <em>El esp\u00edritu de los bosques<\/em>, escrita en oto\u00f1o de 1889, fue representada en diciembre y recibi\u00f3 una tajante acogida por parte de la cr\u00edtica: aquello, ni era teatro ni significaba nada. Con el correr de los a\u00f1os y una decidida reescritura, la pieza acabar\u00eda convertida en <em>El t\u00edo Vania<\/em>.<\/p>\n<p><em>La gaviota<\/em> data de 1894. Para entonces, la precaria salud del escritor le hab\u00eda obligado a establecerse en el campo: pasaba en Yalta el invierno y durante los meses c\u00e1lidos viv\u00eda en M\u00e9lijovo. Aqu\u00ed se hizo construir una caseta de madera en la que se refugiaba para escribir, aisl\u00e1ndose del jaleo y de las continuas visitas que asediaban la casa. Compuso <em>La gaviota<\/em> y la ley\u00f3 a sus amigos, quienes le advirtieron del obvio parecido que guardaban dos de los personajes, N\u00edna y Trig\u00f3rin, con dos personas reales cuyo trato frecuentaban Ch\u00e9jov y su hermana: la actriz Lika Mizinova y el escritor Potapenko. El idilio y la separaci\u00f3n de ambos, la muerte de un hijo com\u00fan y la mella que tantas amarguras hab\u00edan hecho en Lika aparec\u00edan retratados en la obra con una claridad inquietante y a Ch\u00e9jov le asustaba la imprevisible reacci\u00f3n de los protagonistas si se reconoc\u00edan en su involuntario reflejo. En cuanto corrigi\u00f3 la pieza, se la dio a leer a Lika y a Potapenko. Si advirtieron que hablaba de ellos, no lo dieron a entender. No obstante, el castigo que hab\u00eda temido y que los agraviados no le hab\u00edan impuesto lleg\u00f3, como una fatalidad, de la mano del p\u00fablico: \u2039\u2039<em>La gaviota<\/em> se represent\u00f3 en San Petersburgo el 17 de octubre de 1896. Fue un desastre. En los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos, el p\u00fablico re\u00eda. Cada frase era recibida con silbidos y gritos ensordecedores. Los actores actuaron aterrados, se olvidaban de sus entradas y de su parte. Al final del segundo acto, Ch\u00e9jov se march\u00f3. [\u2026] hab\u00eda dicho que nunca volver\u00eda a entregar ninguna comedia a un teatro, nunca m\u00e1s. [\u2026] Al cabo de tres d\u00edas, se hizo una segunda representaci\u00f3n, esta vez exitosa. Potapenko le telegrafi\u00f3: \u201c\u00c9xito colosal\u201d. Todos [\u2026] lo instaban a que regresara y viera c\u00f3mo la gente amaba ahora su comedia. No regres\u00f3. Aquella noche de gritos, risotadas y silbidos no se le hab\u00eda borrado de la memoria\u203a\u203a. Cuesta entender qu\u00e9 sucedi\u00f3 en esa primera representaci\u00f3n, pero la terrible experiencia afect\u00f3 a Ch\u00e9jov tan profundamente que lleg\u00f3 a proponerse no escribir otro teatro que las breves obras c\u00f3micas que aparec\u00edan en la prensa y que los lectores celebraban. Permiti\u00f3, eso s\u00ed, que en 1897 se publicase por primera vez <em>El t\u00edo Vania<\/em>, en un volumen recopilatorio de toda su producci\u00f3n dram\u00e1tica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00eda haber concluido el paso de las obras de Ant\u00f3n Ch\u00e9jov por los escenarios. Providencialmente, una conversaci\u00f3n que mantuvieron dos hombres en junio de 1897 (que unos dicen que dur\u00f3 ocho horas ininterrumpidas y que otros ampl\u00edan hasta dieciocho) cambi\u00f3 el curso de la historia del teatro: Constantin Stanislavski y Nemir\u00f3vich D\u00e1nchenko sentaban las bases sobre las que fundar\u00edan, en 1898, el Teatro de Arte de Mosc\u00fa. Este acontecimiento es un hito en el devenir del arte dram\u00e1tico en occidente y de alg\u00fan modo Ch\u00e9jov intu\u00eda ya en 1899 su importancia: \u2039\u2039El Teatro del Arte constituye las mejores p\u00e1ginas del libro que alg\u00fan d\u00eda se escribir\u00e1 sobre el teatro ruso contempor\u00e1neo\u203a\u203a. Pues bien, uno de los mayores aciertos de Nemir\u00f3vich D\u00e1nchenko fue no ceder a la tozuda negativa con que Ch\u00e9jov le despach\u00f3 cuando, en 1898 y en nombre del reci\u00e9n instituido Teatro de Arte, le propuso montar <em>La gaviota<\/em>. El autor acab\u00f3 consintiendo y la obra se represent\u00f3 el 17 de diciembre de 1898: \u2039\u2039Cuando cay\u00f3 el tel\u00f3n, al final del primer acto, la sala qued\u00f3 sumida en un profundo silencio. Un silencio at\u00f3nito y conmovido; los actores creyeron que el primer acto hab\u00eda fracasado lastimosamente. Y, de repente, el p\u00fablico prorrumpi\u00f3 en aplausos. \u201cAplaud\u00edan los amigos y los enemigos\u201d, escribir\u00e1 Nemir\u00f3vich D\u00e1nchenko en sus recuerdos. El \u00faltimo acto fue una apoteosis. Los actores se abrazaban y lloraban de alegr\u00eda. [\u2026] todas las noches, delante del Teatro de Arte de Mosc\u00fa, se formaba una cola interminable de personas que desafiaban el fr\u00edo y la nieve para ver <em>La gaviota<\/em>\u203a\u203a. <\/p>\n<p>La colaboraci\u00f3n entre el Teatro de Arte de Mosc\u00fa y Ch\u00e9jov se prolong\u00f3 hasta su muerte. En 1899 montaron <em>El t\u00edo Vania<\/em>. El dramaturgo parec\u00eda no estar muy satisfecho de la pieza en s\u00ed; adem\u00e1s, hab\u00eda asistido estupefacto a los ensayos que dirig\u00eda Stanislavski, que \u2039\u2039ten\u00eda la costumbre de introducir el tictac de relojes, el sonido de timbres y sonajeros, incluso el canto de grillos\u203a\u203a (que estaba, en realidad, forzando los l\u00edmites de la interpretaci\u00f3n tradicional y explorando nuevas posibilidades de representaci\u00f3n para alcanzar cotas de expresividad y verosimilitud in\u00e9ditas hasta entonces). A pesar de las reservas del autor, la obra cautiv\u00f3 al p\u00fablico. Ch\u00e9jov y el Teatro de Arte continuaron aunando esfuerzos en 1900, cuando pusieron en escena <em>Las tres hermanas<\/em>. Una vez m\u00e1s, atrajeron espectadores en masa, si bien el escritor se quejaba de que la obra estaba mal interpretada, y la cr\u00edtica, incapaz de clasificarla, fue demoledora. Parece ser que durante ese a\u00f1o empez\u00f3 a rondarle la idea que dar\u00eda pie a <em>El huerto de los cerezos<\/em>. Pasar\u00edan tres a\u00f1os antes de que la diese por acabada.<\/p>\n<p>En efecto, sin saber c\u00f3mo, la agilidad y la aparente sencillez con las que hab\u00edan surgido otras de sus obras se hab\u00eda desvanecido. Sobre<em> Ivanov<\/em> dec\u00eda: \u2039\u2039Escrib\u00ed la pieza de manera imprevista, despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n [\u2026]. Me fui a dormir, imagin\u00e9 un tema y lo escrib\u00ed. Emple\u00e9 en ella dos semanas o, para ser m\u00e1s exacto, 10 d\u00edas, pues hubo algunos d\u00edas en esas dos semanas en que no trabaj\u00e9 o escrib\u00ed otras cosas\u203a\u203a. En cambio, mientras trabajaba en <em>El huerto de los cerezos<\/em>, alud\u00eda frecuentemente en su correspondencia a la desgana con que se enfrentaba a su escritura, a la vaguedad de sus ideas, a lo penoso que le estaba resultando avanzar, a las continuas correcciones, a la lentitud con que crec\u00eda el texto\u2026 Entregada la obra al Teatro de Arte, el proceso de ensayos fue abiertamente hostil: Stanislavski conduc\u00eda el montaje en un sentido que diverg\u00eda por completo de la intenci\u00f3n del dramaturgo impl\u00edcita en la obra. Se estren\u00f3 en enero de 1904; nuevamente, el p\u00fablico abarrot\u00f3 el teatro noche tras noche y, como ya era habitual, la cr\u00edtica pas\u00f3 por alto el valor dram\u00e1tico de aquel texto. Ch\u00e9jov muri\u00f3 ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>\nCh\u00e9jov y el Teatro de Arte de Mosc\u00fa escribieron juntos algunas de las mejores p\u00e1ginas del teatro contempor\u00e1neo. Aunque los montajes fruto de esa colaboraci\u00f3n hab\u00edan nacido en un \u00e1mbito estrictamente local, la proyecci\u00f3n internacional que se granje\u00f3 el Teatro de Arte de Mosc\u00fa acab\u00f3 dando a conocer su trabajo en medio mundo: ofrecer\u00edan, en numerosas giras, las representaciones de un repertorio del cual Ch\u00e9jov constitu\u00eda parte imprescindible. Y cuando algunos de los actores o actrices decid\u00edan no volver a Rusia y se establec\u00edan en el pa\u00eds donde abandonaban la compa\u00f1\u00eda, estar\u00edan contribuyendo con su presencia y con su labor art\u00edstica a la mayor difusi\u00f3n de la obra de Ch\u00e9jov en ese lugar. Otros renovadores esc\u00e9nicos, como Meyerhold o Tairov, continuar\u00edan poniendo en escena sus particulares lecturas de los textos dram\u00e1ticos chejovianos. No hay duda de que el inter\u00e9s que Ch\u00e9jov ha generado en actores, directores y espectadores de toda procedencia se vio favorecido, en buena medida, por la excelente carta de presentaci\u00f3n con que su teatro se asom\u00f3 al mundo; sin embargo, su valor intr\u00ednseco no depende de fen\u00f3meno alguno de propaganda. La producci\u00f3n dram\u00e1tica de Ch\u00e9jov conten\u00eda, y conserva, una exactitud afilada para retratar lo humano.<\/p>\n<p>\nUna de las aportaciones de Ch\u00e9jov al teatro de su \u00e9poca es su atenci\u00f3n a la complejidad moral de los personajes. Su escritura reh\u00faye la intenci\u00f3n moralizante vigente a finales del XIX: no aparecen en sus piezas h\u00e9roes admirables ni villanos malditos, sino personas ante cuya visi\u00f3n el espectador no puede ni debe formarse un juicio contundente e invariable. Sus obras se debaten tambi\u00e9n entre la evocaci\u00f3n nost\u00e1lgica de la belleza de tiempos pasados y la aceptaci\u00f3n de su vacuidad, de su derrumbamiento y de la miseria en la que viven esos hombres y mujeres que se mantienen en pie a fuerza de ilusiones vanas o de la pura evasi\u00f3n. El relevo humano que intenta alzarse por encima de esta ruina suspendida emerge en peque\u00f1os brotes, pero lo hace con la misma torpeza con que ella se hunde. Se esfuerza por mostrar la vida como lo que es: una sucesi\u00f3n de escenas atravesadas por un sentido oculto que solamente se nos revela cuando las recorremos de principio a fin, y en la que las mayores trivialidades acompa\u00f1an a las peores tragedias; un lugar en el que nadie consigue estar lo bastante solo ni encontrar quien lo acompa\u00f1e de veras, donde la brutal dependencia afectiva y econ\u00f3mica entre personajes hace las veces, al mismo tiempo, de cadena que los sujeta y de puerta que los libera; un mosaico de gentes confeccionado con palabras de la forma m\u00e1s sutil: en \u00e9l leemos lo que dicen y lo que callan y tanto peso tiene lo uno como lo otro. Ch\u00e9jov es generoso con sus personajes pero no ciego, y en su pintura emplea cuantos colores sean necesarios: un hombre cruel es a la vez honesto, una mujer fr\u00edvola confiesa su insoportable vulnerabilidad, un viejo gru\u00f1\u00f3n exhibe una lucidez sorprendente. La cr\u00edtica que dirige a esa sociedad en decadencia se percibe desde las mismas acotaciones; en ellas, sus personajes aparecen presos de la inacci\u00f3n (tendidos en el sof\u00e1 o bien con un libro descansando sobre las rodillas). Los frescos de las reuniones sociales son brillantes, y en ellos funde un perspicaz retrato coral donde no falta el juego, el te (con su inevitable samovar), la conversaci\u00f3n insustancial y despiadada, con un primer plano de la tristeza, la p\u00e9rdida, la rabia y la desesperaci\u00f3n de cada uno de los invitados. A pesar de sus buenas intenciones y de sus sue\u00f1os de grandeza, todos est\u00e1n atrapados en un tiempo que cambia y que los deja atr\u00e1s. A pesar de sus buenas razones, no consiguen entenderse los unos con los otros. A pesar de saber distinguir entre la elecci\u00f3n virtuosa y la indeseable, sus sentimientos los arrastran en pos de una satisfacci\u00f3n imposible, de un reposo que se les escapa. El teatro de Ch\u00e9jov se nos aparece hoy cubierto por una p\u00e1tina de solemnidad y de santificaci\u00f3n m\u00e1s consistente a\u00fan que la que intentaba arrancar Maiakovski\u00ef en 1914. La literatura, tambi\u00e9n la dram\u00e1tica, est\u00e1 para ser le\u00edda. Asistir a la representaci\u00f3n de un Ch\u00e9jov es un acontecimiento maravilloso, pero al leerlo nos arrimamos a beber a una fuente de placer que no se agota. Podr\u00edamos teorizar sobre sus obras, describirlas minuciosamente y cantar sus bondades durante 150 a\u00f1os a partir de hoy, y as\u00ed conmemorar el aniversario del nacimiento de Ch\u00e9jov entreg\u00e1ndonos a un festejo vac\u00edo, est\u00e9ril y rid\u00edculo. \u00bfPor qu\u00e9 no sentarnos sencillamente a disfrutar de <em>Ivanov, La gaviota, El t\u00edo Vania, Las tres hermanas <\/em>y<em> El huerto de los cerezos<\/em>? \u00bfPor qu\u00e9 no buscar tambi\u00e9n sus piezas breves <em>El oso, Sobre el da\u00f1o que hace el tabaco, Tatiana R\u00e9pina, Un tr\u00e1gico involuntario, La noche antes del juicio<\/em>\u2026? \u00bfPor qu\u00e9 no saborear este tesoro de la literatura dram\u00e1tica universal con la sencillez con que le hincamos el diente a bocados de menos cuerpo? Sus obras mantienen intactas la belleza y la precisi\u00f3n en virtud de las cuales Maiakovski\u00ef corona a Ch\u00e9jov \u2039\u2039rey de la palabra\u203a\u203a, y aquella impotencia, aquella incapacidad para ser felices que aqueja a todos sus protagonistas, es el pan de cada d\u00eda en nuestra sociedad hiperdesarrollada y tambaleante.<\/p>\n<p>\nA Ch\u00e9jov se le reproch\u00f3 que algunos de sus personajes cometiesen suicidio y que las piezas carecieran, en cambio, de la intenci\u00f3n moralizadora de reprobar esa conducta. Ch\u00e9jov presentaba los hechos, pero no los juzgaba. En 2010 se cumplen tambi\u00e9n a\u00f1os, 80 en este caso, del suicidio de Vladimir Maiakovski\u00ef.<\/p>\n<div style=\"text-align: right;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: right;\">\n\u00abEl otro Ch\u00e9jov\u00bb, Ruth Vilar. <em>Quimera<\/em>, abril del 2010.<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\">\n<br \/>\n<span style=\"font-size: x-small;\">BIBLIOGRAFIA<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: x-small;\">Vlad\u00edmir MAIAKOVSKI, \u2039\u2039Dos Tx\u00e8khovs\u203a\u203a, <em>Sobre teatre<\/em>. Barcelona, Institut del Teatre, 1990 [trad. cat. Joaquim Horta y Manuel de Seabra, y pr\u00f3logo de Joan-Anton Benach]. Traducci\u00f3n al castellano del texto citado: Ruth Vilar.<\/span><span style=\"font-size: x-small;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: x-small;\">Harold BLOOM, <em>Cuentos y cuentistas. El canon del cuento<\/em>. Madrid, P\u00e1ginas de Espuma, 2009.<\/span><span style=\"font-size: x-small;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: x-small;\">Natalia GINZBURG, <em>Ant\u00f3n Ch\u00e9jov.<\/em> <em>Vida a trav\u00e9s de las letras<\/em>. Barcelona, Acantilado, 2006 [trad. cast. Celia Filipetto].<\/span><span style=\"font-size: x-small;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: x-small;\">Vera GOTTLIEB y Paul ALLAIN (ed.), <em>The Cambridge companion to Chekhov<\/em>. Cambridge, CUP, 2000.<\/span><span style=\"font-size: x-small;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: x-small;\">Joan CASAS, \u2039\u2039El llarg viatge de Txekhov cap a nosaltres\u203a\u203a, dentro de Anton TXEKHOV, <em>Teatre complet II<\/em>. Barcelona, Institut del Teatre, 1999.<\/span><\/div>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\">Vito PANDOLFI, <em>Hist\u00f2ria del Teatre<\/em>. Barcelona, Institut del Teatre, 1990.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: x-small;\">Ant\u00f3n CH\u00c9JOV, <em>Consejos a un escritor. Cartas sobre el cuento, el teatro y la literatura<\/em>. Madrid, Fuentetaja, 2005.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En junio de 1914, con ocasi\u00f3n del d\u00e9cimo aniversario de la muerte de Ant\u00f3n Ch\u00e9jov, la revista N\u00f2vaia Jizn\u2019 publicaba un texto destacable firmado por un poeta de veinti\u00fan a\u00f1os. En \u00e9l, su autor reivindicaba apasionadamente la figura del Ch\u00e9jov creador y el car\u00e1cter innovador de su obra, y bregaba por dinamitar una lectura estil\u00edstica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,115,44],"tags":[],"class_list":["post-271","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articles","category-el-otro-chejov","category-tots-els-articles-i-entrevistes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=271"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/271\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}