{"id":11,"date":"2023-06-10T12:04:00","date_gmt":"2023-06-10T12:04:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-17T11:18:50","modified_gmt":"2023-08-17T11:18:50","slug":"la-escucha-que-nos-sana-por-eva-hibernia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/2023\/06\/10\/la-escucha-que-nos-sana-por-eva-hibernia\/","title":{"rendered":"\u00abLA ESCUCHA QUE NOS SANA\u00bb, POR EVA HIBERNIA"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: inherit; font-size: x-large;\"><i>Cerca del mar<\/i>, escrita por Ruth Vilar, es un brillante trabajo de madurez de la autora y su compa\u00f1\u00eda, Cos de Lletra.&nbsp;<\/span><\/h1>\n<div><span style=\"font-family: inherit; font-size: x-large;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div>\n<div style=\"clear: both; text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/cosdelletra.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Cerca_del_mar.jpg\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" data-original-height=\"427\" data-original-width=\"640\" height=\"429\" src=\"https:\/\/cosdelletra.com\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Cerca_del_mar-300x200.jpg\" width=\"640\" \/><\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda de Rub\u00e9n Ibarreta<\/div>\n<p><span style=\"font-family: inherit; font-size: large;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-family: inherit; font-size: large;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-family: inherit; font-size: large;\">Cuando entramos en la sala, la situaci\u00f3n esc\u00e9nica con la que nos encontramos no puede ser m\u00e1s esencial: una mujer vestida de austero negro, un espacio vac\u00edo donde apenas hay un banquito, puntual l\u00ednea recta y peque\u00f1o asidero, y un texto que brota, claro y emocionante, y que va dibujando una historia tan procelosa, tan llena de otros personajes a los que apela su protagonista y tan rica en espacios donde suceden los hechos, que al final nos parece haber asistido al m\u00e1s lleno de los espect\u00e1culos. Y es que lo que escuchamos y c\u00f3mo nos es dicho, tiene la virtud de convocar la fuerza de la imaginaci\u00f3n clarificadora. Somos espectadores, s\u00ed, pero poco a poco somos m\u00e1s que eso. Vamos convirti\u00e9ndonos en testigos, en confidentes, en jueces. Irene, la protagonista de esta historia, se muestra con tal sinceridad y desnudez, que nuestros o\u00eddos han de acompa\u00f1arla, por fuerza, arrop\u00e1ndola con las im\u00e1genes de todo lo que ella nos cuenta y que nos es tan cercano. Sus lugares son tambi\u00e9n nuestro paisaje, tan tangible como si estuvi\u00e9ramos all\u00ed con ella, codo con codo en su peripecia.<\/p>\n<p>Este ejercicio de intimidad que la autora propone y la actriz (la misma Ruth) resuelve bajo la direcci\u00f3n de la otra mitad de la compa\u00f1\u00eda, Salva Artesero, se fragua en la resoluci\u00f3n de la m\u00e1s acuciante de las preguntas a las que se enfrenta un dramaturgo cuando escribe un mon\u00f3logo. \u00bfA qui\u00e9n habla el personaje? \u00bfPor qu\u00e9 habla solo, o en soledad, precisamente en el escenario, un espacio que por naturaleza es lugar de representaci\u00f3n de lo colectivo? A esa pregunta, Ruth Vilar lanza una respuesta m\u00faltiple. Los personajes que est\u00e1n alrededor de la vida de Irene, en tiempo presente, a lo largo del desarrollo de la trama, son los interlocutores de su discurso, gracias a lo cual la escuchamos como si estuviera en di\u00e1logo. Irene dialoga, replica, suplica, ofrece, pide, da cuentas de sus actos, intercede, se asombra, reprocha, conversa, en fin, con otro que est\u00e1 ah\u00ed, entre nosotros, al otro lado de la conversaci\u00f3n, en el patio de butacas. Porque entre nosotros est\u00e1 el hermano, la madre, el padre, la amiga, la clienta de su puestecito de verduras y frutas, la mujer del tabernero, o el juez. Nos vamos volviendo un poco cada uno de esos individuos que estuvo all\u00ed y la escuch\u00f3. Nos tornamos hacedores de ese di\u00e1logo, pues es f\u00e1cil rellenar los huecos, el contenido impl\u00edcito en las palabras que devuelve esa mujer cada vez m\u00e1s angustiada. <\/p>\n<p>Aunque la historia de Irene es de violencia, otro de los logros del texto y del montaje es no cargar las tintas, no recurrir al abuso \u2014tan frecuente por lo habitual\u2014 de dejar a personaje y p\u00fablico macerado y anudado al trauma. Los hechos m\u00e1s terribles ocurren fuera de escena, como en la tragedia griega. La palabra, que fluye desde el tiempo verbal en presente, cuando debe de ser recuerdo o remembranza, se enuncia desde un suceso inmediato, muy apegado todav\u00eda al cuerpo. Por ello, si bien no tenemos la crudeza de los hechos o la morbosidad expl\u00edcita sucediendo a ojos vistas, desde bien pronto se instala en el espectador una tensi\u00f3n por el presentimiento de lo que va a suceder, una alerta ante la nula reacci\u00f3n del entorno, una conmoci\u00f3n que acompa\u00f1a a Irene, y un duelo. As\u00ed los colores de la vida se van sucediendo y entremezclando. La juventud, vigor y alegr\u00eda del personaje, cuando lo conocemos, se ensombrecen progresivamente hasta que en Irene la juventud se troca en desamparo, el vigor en aguante de lo inaguantable y la alegr\u00eda en ceniza. <\/p>\n<p>Creo que es importante se\u00f1alar que la historia de esta Irene de ficci\u00f3n parte de hechos reales, y que la elaboraci\u00f3n del texto dram\u00e1tico es el fruto de dos a\u00f1os de investigaci\u00f3n por parte de la autora de las fuentes documentales sobre este suceso ocurrido a principios del siglo XX. Tomarse ese tiempo para destilar la informaci\u00f3n encontrada y volcarla en un texto de creaci\u00f3n propia, creo que ha proporcionado un equilibrio y una fuerza notables a un material tan delicado y, quiz\u00e1s, una coherencia interna a Ruth a la hora de asumir el papel de Irene que le permite entregarlo, encarnarlo, con tan honda sencillez. Y es esta una virtud que quiero resaltar, pues la limpidez y austeridad formal que caracterizan los espect\u00e1culos de Cos de Lletra encuentran en este trabajo, como en ninguno de los que yo haya sido espectadora \u2014y creo que lo he sido de casi todos\u2014, una exquisita resoluci\u00f3n de tensiones entre todo lo que est\u00e1 sustra\u00eddo en el plano material y todo lo que est\u00e1 convocado gracias al poderoso don de la palabra. Y es ese lugar desde el que la int\u00e9rprete encuentra el manar del personaje lo que nos empapa por entero de ese ser, que se va construyendo a trav\u00e9s de su circunstancia, pero que es mucho m\u00e1s que esas circunstancias. Y eso, en vez de dejarla reducida a v\u00edctima o a verdugo, nos la revela en toda su envergadura, en toda su dignidad humana. Es entonces cuando nuestra escucha que ha sido testigo y c\u00f3mplice, que ha sido emp\u00e1tica y se ha rendido a la pureza de Irene, nos sana de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 agravios, nuestros o de la sociedad. Porque las fronteras de a qui\u00e9n pertenece esta historia se han disuelto. Nos pertenece y la encarnamos todos, a d\u00eda de hoy, en las cifras de horror que todav\u00eda dan las estad\u00edsticas. Por eso escuchamos, para aprender a sanar.<\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-family: inherit; font-size: large;\"><\/p>\n<div style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: inherit;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: inherit;\">Eva Hibernia<\/span><\/div>\n<p><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: inherit; font-size: large;\"><a href=\"https:\/\/primeracto.com\/producto\/revista-primer-acto-numero-364\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>Primer Acto<\/i>, n\u00ba 364, mayo 2023<\/a><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cerca del mar, escrita por Ruth Vilar, es un brillante trabajo de madurez de la autora y su compa\u00f1\u00eda, Cos de Lletra.&nbsp; Fotograf\u00eda de Rub\u00e9n Ibarreta Cuando entramos en la sala, la situaci\u00f3n esc\u00e9nica con la que nos encontramos no puede ser m\u00e1s esencial: una mujer vestida de austero negro, un espacio vac\u00edo donde apenas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":339,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":340,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11\/revisions\/340"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cosdelletra.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}